
Resulta que un buen día decidimos agarrar el auto e irnos a Canadensis, PA. Tomamos la ruta 447, era de noche y los venados cruzaban el camino. A los costados solo había montañas y arboles, bosques y algún río. Era un viaje como esos en los Moulder y Scully se encontraban con alguna luz tremenda que se los llevaba al mas allá.
Ella no dejaba de discutirme sobre si Roaring the Gospell era mejor disco que The Year of the Leopard.
Bueno, ninguna luz apareció jamás. Los bosques se aparecían y desaparecían a medida que la iluminación de nuestro auto los evidenciaba o dejaba de hacerlo. Viajamos y viajamos, hasta llegar a nuestra posada The Merry Inn. María nos atendió y nos dió una habitación en esa casa perdida en medio de los bosques y las cascadas. Dejamos nuestro equipaje y nos fuimos a la ruta de nuevo, teníamos hambre y María no tenía nada para comer.
Hicimos 500 metros hacia el sur y llegamos a un bar en medio de la ruta. Una luz de neon anunciaba la publicidad de una cerveza. Esa misma que varios hombres de camperas escocesas y gorra de baseball tomaban en la barra mientras miraban los play offs. Nos sentamos a comer chicken fingers, french fries, pepinos y cerveza.

Enamorado por los ojos de Justina, que en ese momento tenía un año y dos meses, según nos explicó mas tarde se acercó a nuestra mesa. Preguntó de donde eramos. El nos dijo que era de Canada. Yo le pregunté "Canadensis, you mean?". "No... Canada... moving up north... you know... the country...".
Luego de preguntarnos los nombres, nos dio la mano a cada uno y nos dijo "my name is Gordon". Tenía el pelo rubio y unos bigotes y ropa que nos hacían recordar a una especie de Harry Nilsson folk. Nos contó sobre su vida, nos dijo que era músico y que había intentado hacerse un nombre en la zona. Le pregunté donde solía tocar y contestó "here and there...", no dió mayores precisiones. Era un hombre de unos 32 años y había terminado de grabar un disco que esperaba tenga algún tipo de exito.
Mientras conversabamos y tomabamos cerveza la moza del bar vino un par de veces y le preguntaba cosas como "Hey, Gordon, how´s life...?". A lo que en general Gordon respondía brevemente y con una sonrisa.
Nos preguntó si queríamos ir a escucharlo la noche siguiente a ese mismo bar.
La noche siguiente fuimos al bar esperando ver a Gordon. No estaba. Preguntamos a la moza si no tocaría un tal Gordon ahí esa noche y nos dijo que no sabía de ningún Gordon. Yo le dije que la noche anterior ella misma lo había saludado diciendo su nombre y ella se rió repitiendo que no sabía de qué le estaba hablando.
Desencantados nos subimos al auto y tomamos la ruta. Prendimos la radio y escuchamos "... and now the 32 year old hit record from Gordon Lightfoot, If you could read my mind...".
1 comentario:
Como me pasa con casi todo lo que sucede en el ámbito de la "cultura", desconocía a Gordon el del "pie ligero".
Pero Johnny Cash versionó esta canción en su época final, con más de setenta años de cicatrices y sabiduría sobre sus espaldas. That's gotta mean something about Gordon, huh?
"It speaks for itself", diría alguien.
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