
Loco obsesionado con el vaudeville, el music hall, lo bohemio, los firuletes, las melodías a lo Rufus y la cadencia teatral de Neil Hannon (que, por ejemplo, lo acompaña en el segundo video que te trae el caño que no gotea). Tiene el aspecto de una versión psicópata y linyera de un Van Morrison que hace death metal pero adentro de un circo o de una película de Tim Burton, con unas largas dreadlocks y un piano de sótano desafinado.
Romántico, salido de un Moulin Rouge irlandés, si este tipo fuese de New York o de Londres le darían al menos la bola que le dan a Antony. Pero no. Ignorado y abandonado, al final tiene razón de ponerse tan triste como para componer esa música atemporal de pesadillas borrachas. Tiene la alegría del cabaret y la nostalgia del norte de Irlanda partida al medio.
Sus discos son:
Adventures in Gramophone: Two EPs (2005)
Songs from the big forest (2006)
I never thought this day would come (2008)
Aflojá Stanley y renovale el alquiler de la habitación... ya la va a pegar (y a pagar). Y si nos equivocamos, Ubu Roc te manda un cheque.
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