sábado, 5 de diciembre de 2009

Black is the colour


Hace unos días empezamos la lista de discos elegidos de la década. Fue un caos. Ya vendrá la lista, pero la cuestión es que les adelanto que la primer conclusión es que la década fue pobre para el rock (y todos sus derivados como el "indie"). Muy pobre. Desoladora casi. Con honrosas excepciones, pero excepciones de la desolación al fin y al cabo.

El segundo resultado es que, como siempre, los negros son los que están en al vanguardia en serio (no Thom Yorke), los negros son la verdadera "cosa", cutting edge. Ellos. El rap, el hip hop, el R&B y todos esos derivados específicamente de New York y sus al rededores. Y del resto de las ciudades de este gran país de donde salen estos genios. Esos sonidos que nosotros no llegamos a comprender del todo, no son nuestros (son nuestros en cuanto somos neoyorkinos por estar en este bendito sótano, pero no son "nuestros"). Esos ritmos y melodías, ese mundo que no llegamos a desentrañar. Allí está lo mejor de la década en serio. Digo hoy a la noche. Y es un pensamiento que me viene persiguiendo desde hace una semana en que empezamos la espantosa lista de discos representativos y que nos gustan (o gustaron) que verán en breve: nos hemos perdido lo mejor.

Es decir, lo interesante nos es ajeno. Pero no por ello dejaremos de decirlo.

El Godfather del hip hop tiene, quizás, el mejor tema del año.


No hay comentarios: