
Sí, te recibo con esta mirada. Y me lo vas a agradecer.
Nada de lo que sale de este sótano vale mucho, solo algunas cosas. Pero son muy dificil de transmitir, o de captar, o de ignorar. En Buenos Aires, donde el rock no existe, una vez hubo un lugar donde al menos se podía espiar como por un telescopio lo que pasa donde pasan las cosas.
Un submarino (si, no te miento, amarillo) con un maquinista loco. Tan loco que le dicen (en la provincia de Londres): Borda.
Vos parate sino en Camden St. y pregunta: "where is the Borda?" y todo el mundo va a saber de que le hablas. Y te van a mandar para acá, para el sótano.
La vieja disqueria El Oasis (que en verdad fue la única disquería de verdad que hubo en Buenos Aires) quedaba en una galeria (chota). Duro mucho (o poco), mucho mas (y mucho menos) de lo que tendría que haber durado. Hoy vuelve. Y... venía amenzando, viste? Bueno, vuelve.
Vuelve mejor. Vuelve en una galeria (que no es chota), que queda mas cerca (del sótano) y vuelve para hacer historia. O para contarte una historia. No entendí bien lo que me dijo, pero te lo confirmo. Vuelve para que los que no vieron puedan ver, para que los que no escucharon puedan escuchar. Vuelve con todo El Oasis, reconvertido hoy en UBU ROC.
Cuando venga el fin del mundo, no digas que no te invitamos.
Otra vez con la musiquita, si. Otra vez con el chingui, chingui.
Gracias a Dios.
1 comentario:
Y... una pasada me voy a pegar cuando pueda che. Saludos.
Publicar un comentario