Para ese entonces éramos dos. Uno recién nacido y el otro casi trece años antes de nacer. Le pedimos a Bard que nos de una habitación y nos contestó “la última la tomó un tal Cohen, les puedo hacer un lugar en el sótano”. En esa época iban todos ahí. Si todo hubiese salido bien, nosotros también. Pero no. La historia es otra. Era el 4 de Octubre de 1971. Ya nadie se acuerda que estamos ahí, o acá. En el sótano. Hoy somos más, en cantidad digo. ¿Pero cómo puede ser? Y qué se yo, es así. Así es todo acá, antojadizo. Ya vas a ver. Tenemos un amigo, el Borda, que ya no recordamos si lo conocimos en 1971, en 1985, en 1994 o ayer, en una isla del Tigre, en un local que nunca existió y que todavía está ahí en la galería, en ese camino gris que va a Manchester, en Orchard St. acá cerca, en Río de Janeiro o a la vuelta del Massey Hall. Ah, uno de nosotros lo conoció en Praga, en el puente ese donde hace frío. Bueno, la cuestión es que Borda es lo que está bien de nosotros. Pero a nosotros dos nos dejaron ahí, y con el tiempo nos volvimos unos cuantos que después se escaparon y cada tanto nos mandan postales y cartas. Dicen que la culpa es de Borda. Yo creo que la culpa es de Bard.
¿Viste que cuando escribís en una hoja del cuadernito moleskin con birome o lápiz, si te fijas bien, en la hoja siguiente queda el trazo invisible de eso que escribiste, como un surco? Bueno, nosotros somos eso. Respecto del Borda, digo. Y respecto de lo que nos pasa (por los oídos sobre todo). Somos el sonido del MI sostenido, somos la melodía escondida en el pozo ese que aparece en el minuto 4.19 de A Day in the Life. Estamos en esos lugares donde nadie ve nada, donde nadie oye nada. Como Stanley Bard, que ni se acuerda que nos dejó entrar y quedarnos en el sótano. Y ahí estamos todavía. Como el surco en el moleskin.
No nos sale otra cosa, peleamos contra nuestro ADN y hacemos de cuenta que decimos cosas sobre música, o sobre lo que creemos que está cerca de eso que nosotros llamamos música. En realidad decimos lo que recibimos en cartas o postales de esos otros que un día se escaparon de este sótano. Esos que hablan con el Borda, o creen que hablan con el Borda.
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3 comentarios:
A ver qué sale ...
chino.
i remember you well in the Chelsea Hotel
edie
Aca arriba esperando ansiosamente ordenes desde el sótano.
juano
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